La perdida de la Biodiversidad es la mayor amenaza, superior al Caos Climático, a la que se enfrenta la civilización. Para las diferentes personas la naturaleza, la Madre Tierra, la Pacha Mama, representa diferentes idearios como la diversidad biológica, los ecosistemas, los sistemas de vida, etc. Las contribuciones que la naturaleza proporciona a la civilización y a la estabilidad planetaria son colosales y gratuitas pues no pagamos por ellas sino que las recibimos por vivir en la Tierra. Además no tenemos hoy por hoy sustituto tecnológico a escala global. Estas contribuciones para las personas son esenciales para nuestra existencia humana y calidad de vida, pues cuantos mayores son estos servicios mayor es nuestro bienestar.  Los informes de las instituciones mas relevantes globalmente indican que este suministro no está asegurado para las siguientes generaciones, dado el impacto causado, incluyendo desde la regulación de la calidad del agua o el aire o el suelo hasta el sentido de pertenencia, la polinización o el control de plagas.

La biosfera, de la que depende la humanidad en su conjunto, está sufriendo alteraciones sin precedentes en todos los niveles espaciales y la diversidad biológica (diversidad dentro de las especies, entre especies y la diversidad de los ecosistemas) está disminuyendo a un ritmo más rápido que nunca antes en la historia humana que nos conduce en lo que ya se denomina la 6ª extinción de especies y que está ocurriendo mientras lees estas líneas.

Este cambio global en la naturaleza durante los últimos 50 años no tiene precedentes en la historia de la humanidad y tenemos identificados los principales causantes directos que son el cambio de uso de la tierra y el mar, la explotación directa de los organismos, el cambio climático, la contaminación
y la invasión de especies invasoras. Esta realidad no solo merma la riqueza de la diversidad que se están volviendo cada vez más similares entre ellas, tanto en sistemas gestionados como no gestionados y tanto dentro de las regiones como entre ellas disminuyendo la resiliencia y la estabilidad del correcto funcionamiento de los ecosistemas. El informe IPBES (hermano del IPCC de la ONU) ha publicado un informe ejecutivo en castellano que es de obligada lectura.

En la siguiente Tabla (click para engrandecer) se ven con claridad las tendencias mundiales de la capacidad de la naturaleza para mantener las contribuciones a una buena calidad de vida desde 1970 hasta hoy, que muestran una disminución en 14 de las 18 categorías analizadas.

Esta situación supone un cambio de tendencia en la que el sector privado ha de participar activamente pues los Gobiernos no pueden aliviar esta colosal obligación de “vuelta a la cordura” en lo que ya se conoce como la Tragedia del Horizonte comunicado en 2015 por el que fuera gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

El concepto de Capital Natural ha entrado en el mundo financiero, en el de las nuevas y responsables economías en numerosas áreas de negocios como la salud, la alimentación, la gestión del agua, el turismo, la gestión forestal, los nuevos materiales o el sector moda y en definitiva en cualquier sector con dependencia de la naturaleza en su cadena de valor y en los riesgos asociados. Va resultar determinante por ejemplo en las compensaciones en las emisiones de Carbono para su compensación, para restaurar y conservar ecosistemas así como en el aseguramiento de los Servicios Ecosistémicos.